La bodega González Byass estrena la colección Finite Wines, destinada a series muy limitadas (a lo sumo, 700 botellas) de excelsos vinos generosos, extraordinariamente añejos, que agotan sus existencias. El vino que lo inaugura es Alfonso 1/6, con un precio de 96 euros. Por eso, en Consabormediterraneo.com, marca de La Jamonería de la Quinta, con tienda online en ibericodirecto.com, te contamos todo acerca de Alfonso 1/6, una joya finita que inaugura la colección limitada Finite Wines de González Byass.

Abundan en Jerez los vinos finos, aunque también los hay ‘finitos’, tal como ha dado en llamar la bodega González Byass a aquellos generosos escasos y únicos, que ha decido compartir con el resto del mundo en ediciones ya no superexclusivas, sino literalmente terminales: vinos procedentes de soleras añejas y únicas, que salen de bodega por primera y única vez. Series limitadas a 200, 500 o, a lo sumo, 700 botellas que pasarán definitivamente a la historia cuando se venda la última unidad. Joyas líquidas irrepetibles y, qué remedio, finitas.

«En González Byass tenemos la suerte de que la familia González haya mantenido la propiedad de la bodega a lo largo de casi dos siglos», afirma Antonio Flores, enólogo y master blender de esta compañía de referencia en el Marco de Jerez, fundada en 1835. «Gracias a ello, no solamente disponemos de una reserva con un valor incalculable, conformada por más de 60.000 botas de vino, 4.000 de las cuales contienen añadas excepcionales, y 10.000 de brandy, sino también de un amplio archivo documental, el más completo que se conserva de las bodegas históricas jerezanas, y un fabuloso ‘archivo líquido’: una colección de cerca de 5.000 botellas, la mayor parte del siglo XIX, a la que hasta hace poco sólo tuvo acceso la familia González y que próximamente expondremos al público», explica el carismático responsable técnico de Tío Pepe y el resto de las etiquetas señeras de la casa.

Este descomunal patrimonio ha permitido a González Byass preservar la calidad de su larga gama de generosos incluso en los períodos más difíciles que debió afrontar Jerez. Y también le ha situado a la vanguardia a la hora reivindicar la singularidad y excelencia de los vinos de la denominación de origen más antigua de España. Gracias al lanzamiento de ediciones limitadas de finos de alta gama -como el exclusivo Tío Pepe en Rama o la colección Cuatro Palmas- esta bodega ha propiciado el fenómeno que Flores denomina ‘Sherry Revolution’ y sitúa en Londres, en el año 2010. «Fue la apertura del sherry bar Pepito, en King Cross, el hito que propició que una nueva generación de amantes del vino se interesan en nuestros vinos».

Siete años después, la renacida pasión jerezana continúa extendiéndose en la capital británica. Valga como prueba de ello la venta que en esta ciudad realizó González Byass el pasado mes de octubre de una de sus raras «joyas líquidas»: un lote de apenas 50 botellas del moscatel Pio X, extraídas de las tres únicas botas que se conservan del vino dulce que la bodega obsequió al sumo pontífice de la iglesia católica… ¡en 1903! El medio centenar de unidades ofertadas en Londres de este excelso elixir, complejo, yodado y convenientemente ácido, se agotó en un abrir y cerrar de ojos, a pesar de su elevado precio: 1.200 libras, la botella de 50 cl. En España, sólo se han puesto a la venta 4 botellas, con un PVP de 1.800 euros.

Alfonso 1/6, el comienzo del fin

Botella Alfonso 1/6, partida limitada a 965 botellas de 50 cl.

Afortunadamente, con el moscatel papal no se acaban las maravillas líquidas que esconde González Byass. Coincidiendo con el inicio de 2018, la bodega está presentando en sus mercados estratégicos -España incluida, por suerte- el vino que inaugura la colección Finite Wines («Vinos Finitos»): el Alfonso 1/6, partida limitada a 965 botellas de 50 cl de una de las 6 botas de la solera histórica del célebre oloroso seco, que han permanecido inmóviles (e inmaculadas) en la bodega de Los Reyes, durante al menos medio siglo. El precio del primer «finito» de esta nueva gama es de 96 euros en la tienda on line del grupo. Y habrá que esperar quizás un año hasta que llegue el segundo, para el que el maestro Flores baraja unas cuantas posibilidades. «Tenemos unas cuantas botas de vinos únicos que sin duda atraerían el interés de los grandes aficionados, como el Tío Pancho «Romano», el más antiguo que atesora la bodega: es un PX de 1728, denso, untuoso y oscuro; o la solera Trafalgar, que data del año de la batalla del mismo nombre… Pero de estos vinos no podríamos ofrecer más de 100 o 150 botellas, a un precio incalculable».

«En cualquier caso -añade Flores- lo más importante de los vinos que compondrán la colección de ‘finitos’ no es su condición de extra-añejos, sino la capacidad que tienen para definir el estilo de González Byass, que se basa en la finura. En ese sentido, Alfonso I/6 es ejemplar, porque representa una expresión del oloroso que pocos conocen, estilizada, afilada, elegante y extraordinariamente persistente».

Si acaso el lanzamiento de esta preciosa e irrepetible gema líquida no fuera suficiente para atraer el interés de los forofos de los jereces de categoría suprema, González Byass acaba de alumbrar otra virtuosa colección, bajo el epígrafe La Solera Reservada de Tío Pepe, que se comercializa exclusivamente en formato club. El único requisito para formar parte del mismo es comprometerse a adquirir cada una de las series que se presente a los socios, con periodicidad anual.

La primera se compone de tres unidades de cinco vinos de distinta tipología, «todos ellos muy representativos del estilo de González Byass, y a la vez tremendamente singulares: un fino ‘almendroso’, en la línea del que siempre ha seleccionado la familia González para su consumo privado, un amontillado viejo de gran intensidad, un palo cortado de gran delicadeza, un oloroso seco extraordinariamente fino y un dulce muy raro, obtenido de uva palomino, que no suele emplearse para este tipo de vino». La oferta a los socios de La Solera Reservada se completa con seis botellas de 37,5 cl de vinagre de Jerez Gran Reserva, lo que supone un total de 21 botellas, por un importe de 1.950 euros. El regalo de bienvenida es un arcón de madera, lo bastante resistente para conservar en su interior estos vinos finitos de clase paradójicamente imperecedera.

Fuente: http://www.expansion.com/fueradeserie/gastro/2018/02/09/5a6efb86ca4741543e8b4578.html

Alfonso 1/6, una joya finita que inaugura la colección limitada Finite Wines de González Byass

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